Esto ocurre en medio de
una lucha de las grandes potencias europeas y EEUU por el control de las
reservas petroleras venezolanas. No aceptan que en Venezuela haya un Gobierno
popular, socialista y nacionalista en el uso de los recursos naturales. Han
diseñado una estrategia para desinformar al mundo sobre lo que pasa aquí".
El Gobierno ruso es
"un aliado del pueblo de Venezuela y lo ha demostrado en situaciones
difíciles". Venezuela jamás ha dejado de pagar un solo dólar de la deuda y
seguirá siendo así. Se está buscando renegociar las obligaciones para que el
tenedor tenga beneficios en el tiempo y tener una mayor holgura para mantener
la inversión social, prioridad del Gobierno bolivariano.
La nación suramericana,
de la cual el 95% de sus exportaciones dependen del sector de los
hidrocarburos, también es una gran consumidora de recursos energéticos. Sin
embargo, con la salida de las compañías estadounidenses y las sanciones
impuestas por Washington, Venezuela perdió el acceso a las últimas tecnologías
de extracción de gas en áreas remotas y costeras. Esa brecha será ocupada ahora
por la compañía rusa Rosneft.
El acercamiento entre
Caracas y Moscú en materia energética está más motivado por razones políticas
que económicas. En 2002, militares proestadounidenses realizaron un intento de
golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez y desde ese momento
las compañías del país norteamericano han estado perdiendo terreno en
Venezuela. Para el año 2017, Rosneft y PDVSA ya contaban con cinco proyectos
conjuntos, con un volumen de 105.000 millones de barriles extraídos.
Son muchos los desafíos
que tiene por delante Venezuela en esta tormenta externa tan adversa. Hubiera
sido sencillo resolverlo alineándose al eje dominante de siempre. Sin embargo,
lo complicado está en hacerlo desde la otra vereda. Mientras el Presidente
Maduro siga estrechándo la mano a Putin, Erdogan, Rohani o Xi Jinping,
Venezuela no está sola.



febrero 03, 2018

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